Esclerosis de varices

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Foto de esclerosis de varices

Cuando decidimos someternos a un tratamiento quirúrgico para eliminar las várices, la esclerosis suele ser la técnica más utilizada. Si posees dudas sobre este procedimiento (¿En qué consiste? ¿Cómo debo prepararme? ¿Qué tipos de complicaciones existen? ¿Cuáles son los efectos secundarios que puedo padecer?), te presentamos una pequeña guía a modo de introducción que podrás complementar luego con el criterio especializado de tu médico.

¿Para qué sirve la esclerosis de varices?

Este procedimiento se utiliza para eliminar, de forma parcial o total, la presencia de varices en nuestro organismo. Las varices es una enfermedad que afecta el sistema venoso, dificultando la circulación sanguínea y dando lugar a pequeñas “arañas” en la superficie de la piel que además de antiestéticas pueden acarrear otras complicaciones más severas.

¿En qué consiste la esclerosis?

Básicamente se trata de introducir en las varices una inyección de líquido esclerosante, el cual actúa sobre las paredes de las venas, inflamándolas en un primer momento y haciéndolas desaparecer finalmente. En los primeros veinte segundos del procedimiento, el paciente podrá sentir una ligera sensación de quemazón.

¿Qué es el líquido esclerosante?

Se trata de una solución compuesta principalmente por el Polidocanol, un anestésico de probada eficacia en la inutilización de las venas varicosas, muy valorado además por el bajo nivel de efectos secundarios que produce.

¿Cuándo debo operarme?

Este criterio debe estar sujeto a la valoración del médico. Generalmente, las varices pueden ser tratadas con remedios naturales, ejercicios específicos y una buena alimentación. Cuando lo anterior no surte efecto, la escleroterapia permite eliminar las varices pequeñas (de 1 a 4 mm de diámetro), mientras que otro procedimiento, la fleboctomía, se reserva para casos más crónicos (venas de 4 a 8 milímetros).

¿Cómo debo prepararme para la operación?

Ante todo, el especialista deberá conocer si sufrimos de algún padecimiento, como alergias o reacciones adversas a los anestésicos, así como los medicamentos que acostumbramos a ingerir. Antes del procedimiento, será necesario valorar además si no existen enfermedades vasculares relevantes. El día de la operación, se recomienda emplear ropa holgada y cómoda.

¿Debo internarme en el hospital?

Este tipo de procedimientos se efectúa de manera ambulatoria. En dependencia de algunos factores como la edad, se requerirá la internación o no del paciente. Habitualmente, la escleroterapia solo demora entre media hora y 45 minutos por cada sesión.

¿Cuántas sesiones toma el procedimiento?

Aproximadamente, el procedimiento suele tomar entre dos y seis sesiones, aunque esto puede variar en dependencia del método elegido y el grado de avance que posea la enfermedad. Algunos especialistas aguardan un mínimo de una semana entre cada sesión, siendo lo más indicado el esperar al menos dos semanas.

¿Qué ocurre al finalizar el tratamiento?

El médico solicitará el uso de medias de apoyo (bandas elásticas o fajas) durante las próximas 24 horas para favorecer el tratamiento. En las semanas siguientes, será necesario además efectuar visitas de seguimiento para valorar el grado de mejoría, así como otros exámenes de rutina. Durante ese tiempo, debe evitarse la práctica de ejercicios bruscos, depilaciones y saunas. Transcurridas de cuatro a ocho semanas podrá observarse la efectividad del tratamiento.

¿Cuáles son los posibles efectos secundarios?

La primera reacción la experimentaremos al comienzo de la operación, una ligera sensación de ardor invadirá la zona tratada durante unos segundos. Al concluir el procedimiento, nuestras venas se tornarán hinchadas y rígidas, al igual que la región donde se encuentran podrá enrojecerse ligeramente. En algunos casos el paciente llega a sufrir de hematomas y pequeñas pigmentaciones, así como reacciones alérgicas a la solución esclerosante.

¿Cuáles son los riesgos de la escleroterapia?

Dentro de las complicaciones más frecuentes podemos mencionar las infecciones, la tromboflebitis (inflamación y endurecimiento de la vena tratada), úlcera necrótica (aunque muy poco usual), neuropatías y edemas, entre otros. Por supuesto, estos escenarios son muy escasos y rara vez ocurren.

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