Mitos sobre las varices

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Foto de mitos sobre las varices

Aún hoy en día, a pesar de existir abundante información al respecto, podemos encontrarnos con todo tipo de criterios erróneos sobre las varices. Algunas personas afirman que puede curarse con una aspirina, otras desconocen los procedimientos clínicos para eliminarlas, y asumen que se trata de un proceso doloroso. Para mal de males, nunca falta el amigo o la amiga que nos asegure se trata simplemente de un problema estético, o peor aún, que solo debe acudirse al médico cuando los síntomas empeoren. Al respecto de estos y otros “mitos” estaremos arrojando algunas luces. Síguenos.

Mito 1: Son extremadamente graves para la salud

Cierto es que en etapas avanzadas, las varices pueden causar hemorragias internas, trombosis y hasta tromboflebitis, una enfermedad asociada al embolismo pulmonar y en muchos casos la muerte. Sin embargo, son tan escasas estas incidencias (una de cada mil), que podemos afirmar que las varices son en realidad una enfermedad benigna, que puede tratarse y eliminarse si se diagnostica a tiempo.

Mito 2: Soy hombre, no tengo de qué preocuparme

Falso. Hasta un 25% de los individuos de sexo masculino pueden llegar a padecer de varices, incluso desde edades tempranas (a los 21 o 22 años). Además, debemos contar el varicocele como una enfermedad de las varices que afecta los testículos de los hombres. En términos de proporciones, por cada diez mujeres que sufren de varices, existe un hombre con igual padecimiento.

Mito 3: Solo afecta a mujeres mayores

Para el caso de las mujeres, las varices pueden tomar lugar a partir de los 20 años de edad, incluso antes. En sentido general, cuando la vida de una mujer transcurre entre los 20 y los 30 años de edad, tienen un 20% de probabilidades de sufrir de varices. La estimación anterior aumentará a medida que transcurran los años, puesto que las venas se encontrarán más dilatadas y débiles.

Mito 4: Debo desterrar los tacones para siempre

Aquí nos encontramos con una verdad a medias. No podemos negar que el uso de tacones favorece la circulación y fortalece nuestros gemelos y soleos en las extremidades, como tampoco podríamos dejar de alertar que un tacón exageradamente alto (más de 10 cm), podrá suponer un impedimento para el retorno adecuado de las sangre al corazón.

Mito 5: Las varices pueden ser tratadas en spas y clínicas de belleza

Muchos centros de estética ofrecen soluciones novedosas para tratar la aparición de varices. Generalmente, estos tratamientos son llevados a cabo por personas que no conocen a fondo la enfermedad, lo que puede traer como resultado una complicación severa y en la mayoría de los casos, resultados poco alentadores. En otras palabras, nada sustituye el criterio especializado de un angiólogo.

Mito 6: Los tratamientos son muy dolorosos

Esta es una realidad del pasado devenida mito en el presente. Afortunadamente, hoy en día contamos con procedimientos libres de sensaciones dolorosas, como por ejemplo la escleroterapia, consistente en una inyección que irrita las venas y las desaparece, o el tratamiento por láser endovenoso, reservado para tratar venas más profundas. En cualquier caso, se trata de operaciones ambulatorias y de pocas complicaciones.

Mito 7: No necesito de ningún tratamiento, basta con que utilice medias de compresión

Si utilizas medias de compresión, solamente te estarás asegurando de prevenir algunos síntomas iniciales como picazón, hormigueo y cansancio de las piernas. A su vez, podrás retrasar el desarrollo de la enfermedad, pero no lograrás erradicarla del todo. Generalmente, los médicos recomiendan su uso junto a la suplementación de medicamentos flebotónicos, aunque solo con la intención de controlar las varices.

Mito 8: He oído que la aspirina es genial

La aspirina es un fármaco muy popular por sus propiedades antinflamatorias y analgésicas que sin duda ayudará a aliviar el dolor causado por las varices. Sin embargo, sus efectos no son suficientes para prevenir, mucho menos erradicar, la aparición de varices en nuestro organismo.

Mito 9: Son hereditarias ¿De qué sirve preocuparse?

Si bien la predisposición genética a padecer de varices es bastante fuerte (hasta un 50% de probabilidades si las presentan nuestros padres), ello no demerita nuestros esfuerzos por combatir esta enfermedad tan molesta. En este sentido, verás cómo la práctica de ejercicios, la ingesta saludable de alimentos y la visita regular al médico, contribuirán a refrenar y mantenerlas controladas.

Mito 10: Comenzaré a preocuparme cuando empeoren

Este planteamiento suele estar apoyado por el hecho de ser las varices una patología asintomática al comienzo de la enfermedad, siendo descubierta solamente mediante las deslucidas “arañitas” sobre la piel. No obstante, el desarrollo de las varices transcurre por un camino cada vez más peligroso, pudiendo desencadenar en infecciones, trombosis, úlceras y edemas. Recuerda, nunca es demasiado temprano para acudir al médico. Suerte

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