Operación de varices: guía completa

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Ejemplo de operación de varices: guía completa

Las varices o venas varicosas afectan a una gran parte de la población, pero para un gran número de personas es una preocupación mayormente estética. Muchos especialistas no aconsejan someterse a un procedimiento quirúrgico cuando las varices son apenas perceptibles y no acarrean un riesgo para la salud, ya que en algunos casos el resultado puede ser contraproducente. En su lugar recomiendan la aplicación de una serie de medidas y tratamientos para reducir los síntomas de esta insuficiencia venosa, pero cuando la afección se agrava, la intervención quirúrgica deja de ser una opción para convertirse en una necesidad. En cualquier caso la decisión de realizar o no una operación de este tipo, debe ser tomada a partir de una valoración clínica y ecográfica de un especialista en cirugía vascular.

Los cirujanos vasculares determinan que una operación de varices (Safenolisis, en términos médicos) es necesaria cuando el paciente comienza a sufrir dolores intensos en las piernas, cansancio permanente, movimientos con dificultad y los estados más avanzados del padecimiento que pueden conllevar a la aparición de llagas, úlceras, coágulos, estados de lipodermatoesclerosis y desarrollo de flebitis, así como otros riesgos importantes.

La Safenolilsis es bastante efectiva en la mayor parte de los casos y provee una nueva condición circulatoria a los pacientes, pero los mayores inconvenientes están relacionados con la etapa de recuperación que puede ser lenta y dolorosa. Además de la cirugía convencional de varices hoy en día están disponibles nuevas técnicas quirúrgicas, que se pueden aplicar en dependencia de la situación evolutiva del paciente, y que hacen que la operación resulte mucho más sencilla, al igual que el postoperatorio.

Para determinar cuál es la técnica más conveniente a aplicar, es esencial realizar un estudio preoperatorio exhaustivo, en el que se debe incluir un examen ecodopler. Además el médico orientará al paciente una serie de medidas a tener en cuenta durante el período previo a la operación, que exigen cambiar hábitos de vida en muchos casos. Queda totalmente prohibido antes de la intervención el consumo de alcohol y del tabaco, así como también se recomienda una dieta especial y hacer un ayuno el día previo a realizarse.

Tipos de operaciones de varices

Veremos ahora de manera resumida los principales tipos de operaciones de varices que se practican en la actualidad, con las técnicas que emplean y qué se puede esperar de ellas. Siempre es conveniente estar informado de las todas las opciones disponibles antes de valorar someterse a un procedimiento de este tipo.

En dependencia del tamaño de las varices se puede realizar una operación convencional o una microcirugía. La microcirugía que se aplica a las venas varicosas más pequeñas, es generalmente ambulatoria porque es considerada un procedimiento poco invasivo. En el caso de las venas varicosas que resulten más complejas tanto por su tamaño como sus condiciones, sí se requiere la internación en un hospital para realizar una cirugía convencional. Este tipo de cirugías también se realizan como complemento a otras técnicas, cuando estas han fallado en la resolución del problema.

Fleboextracción (Stripping): Es una intervención quirúrgica bastante agresiva en la cual se realiza la extirpación completa de las venas varicosas visibles, además de la vena safena interna o externa. Esta devastación vascular trae consigo un postoperatorio doloroso y prolongado, en el que es común que aparezcan hematomas. Se considera desfasada frente a otras técnicas mínimamente invasivas que se han desarrollado en los últimos años, pero sus resultados son buenos siendo considerado aún el tratamiento quirúrgico convencional de las varices.

Cirugía Hemodinámica de la Insuficiencia Venosa Ambulatoria (Chiva): Es una técnica mínimamente invasiva que utiliza anestesia local y también ha demostrado ser muy efectiva. En aras de preservar al máximo la vena safena interna y/o externa, se realizan pequeñas incisiones de tan solo 3mm a través de las cuales se busca canalizar la sangre de las venas afectadas hacia venas profundas. Se recomienda sobre todo en pacientes que ya sea por su edad o por su historial médico, no pueden someterse a una operación convencional con anestesia general y una larga recuperación.

Escleroterapia: Consiste en la inyección de una sustancia (en forma líquida o de microespuma) en el interior de las venas varicosas, para destruir completamente el tejido. De esta manera el organismo reabsorbe el material que queda latente, sin necesidad de una extirpación dolorosa. Su principal inconveniente es que este procedimiento puede tener complicaciones importantes si no se realiza por un especialista entrenado.

Tratamiento con Endoláser: Como su nombre indica en esta técnica se aplica un láser endovenoso para bloquear las venas varicosas. Puede ser efectivo en varices pequeñas y medianas, no tanto así en los casos más complejos en los que el catéter no puede navegar correctamente. Tras la operación de varices con láser queda visible una pequeña pigmentación, aunque ésta irá desapareciendo con el tiempo.

Tratamiento por radiofrecuencia: En esta técnica, previamente realizada una exploración ecográfica y aplicada una anestesia local, se introduce un pequeño catéter en la vena afectada. Mediante este catéter que utiliza energía de radiofrecuencia, se administra calor controlado hasta llegar a una temperatura que sella completamente la vena. Los resultados en la restauración del sistema circulatorio son visibles de inmediato, pero su principal inconveniente es que es una técnica poco experimentada aún.

Vapor de agua: También a través de un catéter se inyecta vapor de agua a presión, en un microtubo que a su vez es calentado por la corriente eléctrica. Este efecto calórico del vapor de agua sobre la pared de la vena varicosa, consigue sellarla completamente. Esta es otra técnica novedosa de la que aún se desconocen los resultados a largo plazo.

Los diferentes ensayos clínicos y seguimientos a largo plazo realizados por la comunidad médica internacional, favorecen a la Cirugía Hemodinámica de la Insuficiencia Venosa Ambulatoria por encima del resto. En muchos de los otros casos las técnicas son tan novedosas que no existen un gran número de experiencias de aplicación que las avalen, por lo que los médicos más conservadores siguen recurriendo a los métodos convencionales y a la técnica CHIVA. De cualquier manera la conclusión que ofrecen los especialistas en este sentido es muy clara, lo importante no es la técnica sino la experiencia de quién la aplica.

Medias de compresión para el postoperatorio

Tras una operación de varices, como parte de la etapa de postoperatorio, se prescribe a los pacientes realizar una terapia compresiva. Esta terapia no consiste en nada más que en llevar medias de compresión (normal o fuerte) durante un período, que debe ser consultado con el cirujano vascular y que depende en gran medida de la técnica quirúrgica empleada.

En un gran número de casos los especialistas coinciden en que lo recomendado es una terapia compresiva de larga duración, por lo que no se deben dejar de usar las medias hasta pasadas 3 o 4 semanas de la intervención. Pero este es un tema en el que existe cierta polémica en la actualidad, ya que estudios publicados recientemente no han encontrado beneficios considerables de una terapia de duración prolongada (3-6 semanas) sobre una de duración corta (3-10 días).

Recuperación de la operación de varices

De cualquier manera el tiempo de duración de la terapia compresiva debe ser determinado por el cirujano vascular que realizó la intervención, y que es por ende el que mejor conoce la enfermedad venosa y puede prever su evolución. Las medias elásticas son el mejor tratamiento para las personas que padecen de insuficiencia venosa crónica, por lo que también se recomienda su utilización sistemática pasados años de la intervención.

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