Prevención de las varices

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Ejemplo de la prevención de las varices

El sobrepeso, el sedentarismo y una dieta poco balanceada, son los escenarios favoritos para la aparición de varices en nuestro organismo. A lo anterior, debemos sumarle otras casusas como la predisposición genética, la edad y las altas temperaturas. Si tal es tu caso, o al menos pretendes evitar la aparición de esas molestas “telarañas” de venas sobre la piel, te mostramos a continuación cuáles son las principales claves para combatirlas. Síguenos.

Alimentación adecuada: Cuando nos referimos al término “balanceada”, significa que nuestra dieta debe proveernos de todos los nutrientes y vitaminas necesarios para nuestra salud. Por supuesto, esto también significa no caer en excesos, como el de la sal, las comidas rápidas y las grasas saturadas (mantequilla, tocino, manteca de cacao). Tampoco abuses de las papas, los condimentos, el alcohol y el café, sino que en cambio, deberás optar por frutas y verduras que sean ricas en vitamina B y C, y que sean antioxidantes, así como las fibras para prevenir el estreñimiento.

Ropa y calzado: Nunca utilices ropa demasiado ajustada que pueda comprimir tus músculos y atentar contra la circulación de las venas. Del mismo modo, es conveniente que evites el uso tacones altos, si bien lo mejor es utilizar un calzado que posea entre cuatro y seis centímetros de tacón, para aliviar y compensar la carga muscular en tus extremidades. En este sentido, muchos doctores recomiendan el empleo de medias de comprensión graduadas. Estas prendas favorecen el retorno venoso y mantienen una correcta circulación sanguínea.

Postura corporal: Son grandes enemigos de nuestra salud el permanecer por un largo tiempo de pie o sentados. Cualquiera sea tu profesión, es necesario que de vez en cuando realices pequeños paseos, rotes los tobillos y flexiones las rodillas. Si debes estar sentado todo el tiempo, nunca cruces tus piernas, y de ser posible, elévalas cada cierto tiempo durante la jornada laboral. Esta misma rutina puedes aplicarla en casa para aliviar el drenaje sanguíneo, y a la hora de dormir, coloca las piernas sobre cojines y acuéstate sobre tu lado izquierdo.

Masajes: Se recomienda realizarlos al finalizar el baño, siempre en dirección al corazón y apoyados con aceites esenciales de lavanda, romero, espliego o ciprés. Este último es muy recomendado en el área de la aromaterapia por sus cualidades reconstituyentes. En este orden, las compresas con productos naturales como el aloe vera, el vinagre de manzana o la arcilla verde son igual de excelentes. En el caso de que hayan aparecido manchas, puedes hacer uso de cremas anticoagulantes, no sin antes haberlo consultado con tu doctor.

Hidroterapia: La terapia del agua (hidromasajes, baños de asiento) es popularmente conocida por sus grandes resultados en el restablecimiento de la circulación sanguínea y como vía de relajación para los músculos de nuestro cuerpo. El procedimiento más efectivo para las varices consiste en sumergir nuestras piernas en agua caliente por espacio de tres minutos y luego contrastar con agua fría durante treinta segundos. Puedes sumergir además una porción de sales de Epsom para mejores resultados, y de este modo conseguirás relajar y disipar la presión en las paredes venosas de tu cuerpo.

Fármacos flebotónicos: Los avances en la flebología (especialidad médica encargada del estudio de las venas), permiten contar hoy en día con medicamentos y suplementos farmacológicos que reducen los síntomas de las varices y permiten combatir en gran medida la insuficiencia venosa crónica. Estos productos se elaboran a base de extractos de plantas, y pueden ser utilizados por vía oral o a través de pomadas y geles para aplicar sobre la piel. No obstante es necesario recalcar que estos suplementos no evitan la aparición de varices, y que su uso debe estar aprobado por personal médico.

Ejercicios físicos: Si la rutina laboral o doméstica te impide realizar actividades al aire libre como el ciclismo o la natación, puedes practicar estos ejercicios caseros destinados específicamente para combatir las varices.

  • Bocarriba en el suelo, comenzaremos por doblar la rodilla izquierda y llevarla a la altura del pecho mientras rotamos nuestros tobillos lentamente (veinte veces), luego repite el ejercicio con la pierna derecha.
  • Pasaremos a imitar seguidamente el ejercicio de pedaleo con las piernas elevadas hacia el techo (mientras más elevadas, mucho mejor) por espacio de un minuto.
  • La tercera rutina consistirá en extender nuestras piernas hacia los lados (en forma de V) y retórnalas a su posición inicial durante veinte repeticiones.
  • Para finalizar, eleva una pierna hasta dejarla perpendicular al suelo. Al transcurrir un minuto, repite el procedimiento con la pierna restante. Notarás rápidamente como tus extremidades se relajan y adquieren una nueva vigorosidad.
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