Prevención y tratamiento de la trombosis venosa

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Trombosis venosa, prevención y tratamiento

Evitar la deshidratación, caminar o ejercitar las extremidades durante largos viajes, así como tomar suplementos anticoagulantes durante las etapas posteriores a una intervención quirúrgica, figuran como algunas de las indicaciones más frecuentes a la hora de impedir o controlar la aparición de coágulos y otras complicaciones circulatorias.

Prevención de la trombosis venosa

Todas las medidas preventivas deben estar encaminadas a reducir la incidencia de coágulos en nuestra sangre, y por consiguiente prevenir que estos se alojen en otras áreas del organismo causando complicaciones mayores. En este sentido, nuestras recomendaciones parten de llevar una vida saludable, con hábitos alimenticios adecuados (reducir el consumo de sal, azúcar, grasas y harinas) y practicar ejercicios con regularidad (natación, ciclismo, etc.).

Tanto si trabajas sentado la mayor parte del tiempo como si te has sometido a una cirugía recientemente, es vital que estires tus piernas o salgas a caminar cada cierto tiempo, en cualquier caso nunca permanezcas inmovilizado por largos períodos. Igual de válido resulta estirar los dedos de los pies (hacia la pantorrilla) apoyando los talones en el suelo, y combinar con extensiones de los talones manteniendo la punta de los pies en el suelo.

En caso de realizarse un viaje prolongado, necesitarás emplear ropa holgada y cómoda, así como evitar cruzar las piernas y tratar de colocar el equipaje de manera que no interfiera con la posición de estas. Beber abundante agua y evitar el café o las bebidas alcohólicas también colaborarán con nuestra intención de mantener controlada cualquier posibilidad de trombosis venosas.

Finalmente, puedes emplear duchas de contraste para mejorar la circulación sanguínea o practicar masajes sobre las piernas con una crema a base de “castaño de indias”, una planta muy conocida por sus propiedades anticoagulantes y antinflamatorias. Algunas personas emplean los llamados dispositivos de compresión neumática intermitente (bolsas de aire alrededor del muslo para mantener el flujo sanguíneo) o las populares medias de compresión para reducir los riesgos de trombosis.

Tratamiento de la trombosis venosa

Cualquier tratamiento deberá estar sujeto a la edad del paciente y su historial clínico, al igual que las reacciones adversas que pueda presentar ante determinados medicamentos. Algunos de los métodos más utilizados para erradicar la trombosis venosa son los siguientes:

Medicamentos anticoagulantes

Entre los anticoagulantes más utilizados se encuentra la heparina, administrada vía subcutánea o por inyección, y la warfarina, que se presenta en forma de cápsulas. Para el caso de pacientes con insuficiencia cardíaca, cáncer o enfermedades respiratorias, se podrán combatir los riesgos de trombosis venosa con pequeñas dosis de heparina de bajo peso molecular (HBPM), como medida preventiva ante un posible tromboembolismo pulmonar.

En el caso de las embarazadas, la warfarina está contraindicada pos sus posibles efectos negativos sobre el feto, pudiendo emplearse otras alternativas como fondaparinux o inhibidores de trombina. Para casos especiales y de urgencia, los especialistas utilizan a menudo medicamentos fibrinolóticos o trombolíticos.

Cualquiera de las soluciones mencionadas anteriormente puede acarrear efectos secundarios como hemorragias, hematomas y poca respuesta a la cicatrización. Generalmente, un tratamiento con anticoagulantes requerirá de entre tres y seis meses de tratamiento, aunque la hospitalización del paciente no es obligatoria.

Trombolisis

En esencia, la trombolisis consiste en la disolución de un coágulo de sangre por medio de sustancias trombilíticas. El procedimiento parte de anestesiar la zona afectada e insertar una aguja hasta la arteria, por donde se podrá conducir la sonda hasta localizar el coágulo. Una vez suministrada la solución trombolítica a través del catéter, se podrán emplear medios de contraste para obtener una mayor visualización del coágulo.

La evolución del procedimiento deberá ser observada durante varias horas, a fin de determinar si el coágulo ha quedado disuelto. Al comienzo de la operación es normal sentir un leve dolor que irá desapareciendo con el tiempo. Con respecto a las complicaciones, aquellas personas que hayan sufrido de algún trauma cerebrovascular recientemente o padezcan de úlceras duodenales no podrán someterse a una trombolisis.

Filtro de vena cava

La vena cava es el conducto principal por donde la sangre retorna hacia el corazón. En pacientes que no puedan someterse a una trombolisis o presenten reacciones alérgicas a los anticoagulantes, el filtro de vena cava permitirá detener los coágulos desprendidos desde las piernas en su camino hacia los pulmones.

Habitualmente, este procedimiento se utiliza en personas que presentan una condición severa (inmovilizados, sometidos a cirugía recientemente, que padezcan de embolismo pulmonar, etc.). Los filtros de vena cava incluyen generalmente otras sustancias que evitan el espesamiento de la sangre, por lo que, una vez que ha desaparecido el coágulo podrán ser removidos de forma segura.

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