Remedios naturales para prevenir varices

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Ejemplo de remedios naturales para prevenir varices

Si padeces de varices y no resistes la idea de someterte a un tratamiento quirúrgico, te mostramos a continuación los mejores remedios naturales para combatir esta molesta patología. No obstante, te recomendamos también que consultes al doctor antes de comenzar cualquier tratamiento por tu cuenta, y que una vez iniciado lo hagas con todo el empeño de curarte y desterrar para siempre esas antiestéticas “arañitas”. Suerte.

Primero que todo, ¿Son efectivos los remedios naturales?

Parece existir un consenso, tan generalizado como erróneo, de que los remedios naturales carecen de toda la potencia que pueden asegurarnos los fármacos y otros productos artificiales. En efecto, nada más alejado de la realidad. La eficacia de la vía natural ha quedado demostrada a lo largo de los siglos para todo tipo de enfermedades.

Adicionalmente, estos productos no conllevan los molestos y peligrosos efectos secundarios de algunas soluciones farmacéuticas. Por tal razón, podemos afirmar que los remedios naturales son idóneos para combatir cualquier tipo de patología, en este caso las várices. Por supuesto, su uso debe apoyarse con una dieta rica en proteínas y libre de grasas.

¿Cuáles son los remedios naturales más eficaces?

No existe una guía definitiva de soluciones naturales para combatir las varices, puesto que a muchas personas les puede ser efectivo lo que a otras les ha brindado pocos resultados. Sin embargo, existen algunos productos de sobrada eficacia en este sentido, y esos son precisamente:

La cola de caballo: Número uno por sus excelentes cualidades circulatorias, llegando incluso en algunos casos a revertir las “arañas” varicosas. La infusión de cola de caballo puede ser preparada con dos cucharadas de esta planta por cada litro de agua. Luego de hervida, deberá ser tomada dos o tres veces al día.

La Castaña de Indias: Ideal para pacientes con flebitis, esta planta permite reestablecer el volumen circulatorio de nuestro cuerpo a un estado saludable. Puede ser obtenida en forma de cápsulas o comprimidos en cualquier farmacia.

Aloe Vera (Sábila): Los cristales de aloe deben ser envueltos en un paño húmedo para aplicar en forma de compresas sobre las zonas afectadas. Puedes preparar además un compuesto de zanahoria, vinagre y aloe vera para untar durante treinta minutos sobre la superficie de la piel.

Ajo: Por sus propiedades antinflamatorias y circulatorias, el ajo se ubica como una de las mejores opciones. Podemos ingerirlo en las comidas o en forma de comprimidos, sin embargo, nuestra recomendación es que mezcles cinco o seis cabezas de ajo cortados en alcohol y frotes la mezcla sobre tus piernas. Verás los resultados en muy poco tiempo.

Vinagre de manzana: En forma de compresas, el vinagre de manzana puede ser aplicado en el horario de las noches o al concluir la jornada laboral. Sobre las piernas y con ayuda de un paño suave, ejecuta movimientos de abajo hacia arriba y de derecha a izquierda, luego deja reposar por tres horas y termina enjuagando tus piernas con abundante agua.

Ginkgo Biloba: Otra solución que podemos implementar es tomar una taza diaria de agua caliente mezclada con una cucharada de Ginkgo Biloba. Algunas personas obtienen mejores resultados añadiendo además un diente de ajo y porciones de muérdago, hamamelis y bardana.

Perejil: De conocidas propiedades astringentes, el perejil puede ser preparado con agua para obtener una infusión muy efectiva contra las varices. Debe tomarse tres veces al día.

Arcilla verde: Este remedio es tan antiguo como válido. Para lograr la pomada colocamos una taza de agua con cinco o seis cucharadas de arcilla verde. Preferentemente debe untarse en el horario de la noche durante diez minutos.

Manzanilla: Esta variante consiste en emplear además junto a la manzanilla, similar cantidad de hojas de menta y laurel. Una vez hervidas en agua, sumergimos nuestras piernas en la solución, acompañadas con una pizca de bicarbonato.

Baños de inmersión: En un balde o tina, coloca una taza de vinagre de manzana, una cucharada de sal de mar, y sumérgete durante 20 minutos. También puedes emplear dos baldes anchos y altos donde quepan tus piernas. El primero de ello deberás rellenarlo con agua caliente y el otro con agua fría. Tres minutos en el primero y 30 segundos en el próximo. Puedes añadir sales de Epsom para mayores resultados.

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