Síntomas y diagnóstico de la trombosis venosa

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Trombosis venosa, síntomas y diagnóstico

Ocurre un escenario peculiar cuando hablamos de los síntomas asociados a la trombosis venosa. En un primer momento de la patología, el cuadro clínico arrojará sensaciones de dolor y enrojecimiento de las extremidades inferiores, más aún si padecemos de varices previamente. Esto es conocido como trombosis venosa superficial, provocada por la formación de coágulos sanguíneos que se alojan en el sistema venoso del organismo.

Sin embargo, cuando la enfermedad toma lugar en las venas más internas de las piernas y el muslo, se denomina trombosis venosa profunda (TVP), mucho más peligrosa que la de tipo superficial, y en un 50% de los casos completamente asintomática.

Por tal razón recae sobre esta patología una importancia especial, pues muchas veces la TVP puede originar traumas severos y en muchos casos la muerte (al desprenderse, el coágulo se aloja en los pulmones causando embolismo pulmonar). Veamos algunos aspectos esenciales sobre este tema.

Síntomas de la trombosis venosa

A menudo, los síntomas de la trombosis venosa suelen confundirse con otras patologías médicas. En este sentido, muchas personas la asocian con la celulitis, aunque no acarrea fiebres como esta última. Cuando se manifiesta de manera superficial, asistimos a un dolor esporádico en las extremidades, casi siempre mientras caminamos o al finalizar la jornada laboral. Además, podemos percibir un enrojecimiento de las venas dilatadas, acompañadas con un fuerte calor.

En algunos casos, junto a una sensación dolorosa a lo largo de la vena, puede darse también una ligera coloración azulada, propia del aumento sanguíneo en las venas o bien una tonalidad blanquecina, producto de la alteración en el flujo de la sangre hacia el corazón. Aquellas personas que padezcan de varices, podrán notar un aumento a simple vista en el tamaño de las venas afectadas.

Como mencionábamos anteriormente, los coágulos de mayor tamaño que no puedan ser disueltos por el organismo podrían causar dificultad para respirar acompañado de un fuerte dolor en el pecho (embolia pulmonar), un hecho que puede tomar lugar días después de formado el coágulo y que afecta a un 3% de las personas bajo una trombosis venosa. Por tal razón, esta patología se considera una emergencia médica, que debe ser consultada con el doctor ante cualquier de los síntomas siguientes:

Dolor en las extremidades: Suele ocurrir principalmente al caminar o cuando nos incorporamos tras un largo rato sentados. Una dolencia pronunciada es el resultado de grandes coágulos que bloquean el torrente sanguíneo de manera total o parcial.

Piel caliente: O incluso podemos experimentar síntomas febriles en la zona afectada, siendo habituales los casos en que el calor se vuelve insoportable.

Coloración anormal de la piel: Ante un coágulo sanguíneo, nuestras piernas podrán tornarse de una coloración azulada, producto de la acumulación excesiva de la sangre en las venas superficiales.

Debilidad en las piernas: Esporádicamente aparecerán síntomas de fatiga en la zona implicada, lo que puede suponer además el inicio de una trombosis profunda.

Dolor torácico: Ocurre cuando el coágulo ha llegado hasta los pulmones. Puede hacerse acompañar de tos con sangre y una dificultad evidente para respirar.

Hinchazón: Toma lugar especialmente en la zona de los muslos y las pantorrillas. Por lo general, este síntoma viene acompañado de una rigidez anormal cuando palpamos las piernas.

Venas inflamadas: Si padecemos de varices, este síntoma puede agravarse. Las venas afectadas podrán incluso volverse sensibles al tacto.

Taquicardia: Un ritmo cardiaco acelerado, junto a una respiración agitada, mareos o una sensación repentina de ansiedad, pueden ser signos peligrosos de trombosis venosa.

Diagnóstico para la trombosis venosa

En los primeros momentos, y antes de dar paso al procedimiento de diagnóstico, el especialista deberá tener en cuenta aquellos factores de riesgo (uso de anticonceptivos orales, viajes largos efectuados, cirugías recientes) que puedan haber desencadenado la trombosis venosa, así como los antecedentes hereditarios del paciente.

Las técnicas más utilizadas para la detección de esta patología son las siguientes:

Ecografía dúplex

Se trata de una técnica no invasiva y se realiza por medio de ondas sonoras de alta frecuencia, emitidas por un instrumento denominado transductor y a través del cual se reciben las imágenes que muestran la velocidad del flujo sanguíneo, así como posibles formaciones de coágulos.

Venografía

Al inyectar una tinta especial (solución de contraste intravenosa), el médico realizará una radiografía que permitirá observar el estado de las venas. El uso de rayos X, supone una exposición del paciente a pequeñas dosis de radiación, lo que ha hecho que este método se utilice cada vez menos.

Dímero D

Esta prueba es bastante común para determinar la presencia de posibles trombos en nuestro organismo. Los resultados negativos descartan cualquier posibilidad de padecimientos tromboembólicos, mientras que una conclusión positiva puede estar producida por otros factores. Generalmente, esta prueba sirve como complemento para otros procedimientos diagnósticos.

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