Tratamientos sin operación contra las varices

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Foto de tratamientos sin operación contra las varices

Dos décadas atrás, era prácticamente imposible hablar de procedimientos no invasivos para el tratamiento de las várices. En aquel entonces, una visita al quirófano era el único modo de resolver las afectaciones de la insuficiencia venosa, y en este sentido destacaban algunas técnicas como el stripping o la ligadura, consistentes en la extracción de la vena varicosa en su totalidad.

A diferencia de estos procedimientos tan engorrosos (requieren de anestesia general y la internación del paciente, por no mencionar el prolongado proceso de recuperación), hoy en día podemos contar con técnicas alternativas y mucho menos invasivas para eliminar las varices.

El conocimiento de estas técnicas es un tema recurrente en las clínicas de flebología, siendo el especialista, el encargado de determinar el tratamiento más idóneo para cada caso en particular, atendiendo a la historia clínica del paciente, la edad y las posibles complicaciones (alergias y sangramientos) que pueda presentar. A continuación, damos paso a los tratamientos no invasivos más utilizados en la actualidad, por su elevada eficacia en los resultados y su gran nivel de aceptación.

Esclerosis química

Consiste en una dosis de líquido esclerosante, que al ser inyectada sobre las varices, permite necrosar las paredes venosas y redirigir el flujo sanguíneo hacia venas más saludables. Generalmente, este tipo de procedimientos se emplea en varículas superficiales (que pueden ser observadas a simple vista sobre la piel) y que no sobrepasan los 3 mm de diámetro.

La esclerosis es una técnica indolora, que requerirá de una o varias sesiones con dos semanas de por medio entre cada sesión. El polidocanol es el elemento principal en la solución esclerosante, más recientemente utilizado en forma de espuma puesto que permite desplazar la sangre en el interior de la vena (sin mezclarse) y causar la fibrosis de la estructura endotelial.

Crioesclerosis

La Crioesclerosis es una variante de la esclerosis química que utiliza una aguja especial denominada “criojeringuilla” y por medio de la cual puede garantizarse la temperatura adecuada para el líquido esclerosante. De este modo, el dispositivo inyecta la glicerina cromada (una solución esclerosante resistente a las bajas temperaturas), mientras la nieve carbónica suministrada se encarga de mantener los valores térmicos por debajo de los 40 grados bajo cero, con lo que el procedimiento alcanza una efectividad inigualable.

TRV (Tratamiento radical de varices)

En el caso de las varices de gran tamaño (varices tronculares), la alternativa para la intervención quirúrgica toma por nombre Tratamiento radical de varices (TRV) o escleroterapia con micro espuma. Esta técnica permite alcanzar las venas más profundas, mediante una ecografía guiada, y removerlas definitivamente utilizando soluciones esclerosantes.

Paralelamente, el especialista podrá acompañar el método de esclerosis con la inserción de un catéter de fibra óptica, donde la emisión láser se encargará de neutralizar las venas más grandes, reservando el líquido esclerosante para ramificaciones más profundas. Posterior al tratamiento, será necesario el uso de un dispositivo de compresión especial para acelerar el proceso de recuperación. Si quieres más información sobre este tratamiento u otros para eliminar varices graves o leves, puedes solicitarla a través del Instituto Médico Láser.

Termocoagulación

Como su nombre indica, este tratamiento se basa en el empleo del calor intenso, como método para sellar y destruir las venas varicosas. Algunas variantes de la termocoagulación o ablación endovenosa, como también se le conoce, utilizan energía de radiofrecuencia  para tratar las arañas vasculares o varices de pequeño calibre. Otros procedimientos emplean el láser, a través de una sonda que seca las varices y permite que desaparezcan con el tiempo.

Tratamiento láser

El láser es uno de los métodos más novedosos con que cuenta la medicina moderna. Se trata de una técnica precisa, eficaz y cuyos resultados pueden contemplarse en muy poco tiempo. En pocas palabras, su explicación parte de la acción de la luz (calor) sobre las paredes endoteliales de las venas, lo que permite la coagulación de la sangre y la posterior necrosis de la vena varicosa.

En dependencia del tamaño y el estado de las varices deberá emplearse una intensidad de energía diferente para cada caso, de esta manera podrán tratarse todo tipo de venas, desde las tronculares y más profundas (mayor de 5 mm), hasta las más pequeñas y superficiales (menos de 1 mm), también conocidas como telangiectasias.

Habitualmente, la terapia láser acarrea muy pocas complicaciones, no requiere de internación en el hospital ni anestesia, y permite una reincorporación a la vida laboral en muy poco tiempo.

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