Úlceras venosas

Comparte en tus redes sociales:Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

Ejemplo de úlceras venosas

¿Qué son las úlceras venosas?

Expertos califican las úlceras venosas o úlceras por estasis como lesiones con pérdida de sustancia que asientan sobre una piel dañada por una dermatitis secundaria a una hipertensión venosa, la cual constituye la complicación principal de la insuficiencia venosa crónica.

Aparecen acompañadas de distintas lesiones en la piel, signos típicos de la insuficiencia venosa crónica y su tamaño varía, presentan los signos de la dermatosis de la insuficiencia venosa, con una pigmentación ocre, lipoesclerosis, cianosis, induración, y en ocasiones hasta osificación.

La incidencia de las úlceras venosas es mayor en las mujeres que en los hombres y de acuerdo con investigaciones realizadas su origen se relaciona con el desencadenamiento sobre una base pre ulcerosa de un proceso isquémico. De igual modo,  la hipertensión venosa provoca una acumulación de leucocitos y fenómenos de trombosis local de las vénulas.

Su localización  y causas

Generalmente se localizan en la mitad inferior de la pierna, en el área perimaleolar y sobre todo en la zona supramaleolar interna.

Cuando se desencadenan tienen dificultad para cicatrizar, afectan la piel circundante, y constituyen las más frecuentes, sobre todo en personas mayores de 60 años, quienes acuden a recibir curas de enfermería, en centros de salud.

La disfunción venosa puede ser congénita o adquirida y es responsable del 75% de las úlceras de pierna. Las demás son provocadas por enfermedad arterial obstructiva periférica, neuropatía periférica, enfermedades infectocontagiosas, reumatológicas, hematológicas y tumores.

Tratamiento indicado

El tratamiento de las úlceras venosas corresponde a la especialidad de la angiología y cirugía vascular, pues tiene sus especificidades y será el enfermero, por indicación del médico, quien deberá hacer el  tratamiento de las lesiones.

Deberá realizarse la limpieza adecuada que incluye  la aplicación de un fluido, no tóxico para la herida, como agua destilada, capaz de remover del lecho de la lesión el tejido necrótico licuado, el exudado, los cuerpos extraños, incluyendo los restos del vendaje anterior, para crear un ambiente óptimo para la cicatrización, sin provocar daños al tejido sano.

Tendrá que estar atento al aspecto y a las características del tejido necrótico, pues su presencia aumenta el riesgo de infección y retarda el proceso de cicatrización.

Pero no solo las curas son importantes, otros aspectos de manera individual deberá tener en cuenta el especialista, como indicar reposo, investigar si el paciente es diabético o tiene otras enfermedades asociadas y posibles disturbios metabólicos.

Igualmente deberá ejercer el control de la infección que aparece asociada a estas úlceras y velar por su tratamiento mediante terapia antibiótica sistémica y prevención de recidivas.

Algunos consejos para prevenirlas

Resulta importante  evitar traumatismos en los miembros inferiores y no descuidar el tratamiento de infecciones bacterianas y fúngicas.

La persona propensa a padecer este tipo de úlceras deberá evitar estar de pie durante mucho tiempo y procurar reposar las piernas, elevándola a 30 centímetros por encima de la cadera, para ayudar al retorno venoso.

El paseo y ejercicios de elevación del talón provocan flexión y contracción de los músculos de la pantorrilla, necesarios para el mantenimiento de la bomba muscular. El paseo y ejercicios de elevación del talón facilitan la flexión y contracción de los músculos de la pantorrilla, necesarios para el mantenimiento de la bomba muscular.

Es conveniente mantener una dieta saludable, así como un peso adecuado y controlar la diabetes, entre otras enfermedades asociadas.

Igual evitar el consumo de alcohol y el tabaquismo, como adicciones sumamente nocivas al mejor funcionamiento de la circulación sanguínea.

Comparte en tus redes sociales:Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+