Varices y piernas cansadas

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Foto de varices y piernas cansadas

Muchas son las personas que experimentan síntomas de pesadez y cansancio en las piernas, sobre todo tras concluir una intensa jornada laboral o permanecer de pie por un espacio demasiado largo de tiempo. De igual manera, las personas sedentarias o cuya profesión les exige permanecer frente a un buró la mayor parte del tiempo, tampoco quedan exentas de padecer este mal.

En efecto, millones de personas alrededor del mundo sufren de tener las piernas cansadas, una patología que haya su origen en el mal funcionamiento del sistema circulatorio, provocado además por el debilitamiento de las venas y el estancamiento de la sangre en nuestras extremidades inferiores.

Insuficiencia venosa crónica

Le denominamos de esta manera para describir una patología que afecta directamente el flujo constante de la sangre a lo largo de nuestro cuerpo. En esencia, las venas se encuentran compuestas por un sistema de válvulas cuya función es garantizar el paso de la sangre en su regreso hacia el corazón. Una vez que este procedimiento se afecta, el líquido sanguíneo pierde presión, se estanca y se acumula en nuestras piernas.

Como resultado de lo anterior, las venas pierden elasticidad, se dilatan y deforman, aumentando a su vez la presión en nuestras extremidades. Finalmente, toma lugar la aparición de varices (enramado de venas que pueden ser observadas a simple vista sobre la piel) y con ellas el correspondiente agotamiento de nuestras piernas. En algunos casos avanzados, las varices llegan a originar trombosis, embolias y úlceras varicosas.

Varices y piernas cansadas en el verano

Durante los meses estivales las elevadas temperaturas provocan la pérdida de agua y electrólitos en nuestro cuerpo a través del sudor. A su vez los vasos sanguíneos se dilatan considerablemente, lo que reduce la presión arterial y disminuye el nivel circulatorio de la sangre.

Esto último ocasiona finalmente una sensación de pesadez en nuestras piernas, calambres y articulaciones entumecidas. Para contrarrestar estos efectos adversos, te mostramos a continuación todo lo que debes evitar, así como una pequeña guía de ejercicios y tips alimenticios muy efectivos.

Lo que debemos evitar

A pesar de que las varices poseen una fuerte predisposición genética, podemos evitarlas si procuramos no permanecer demasiado tiempo sentados o de pie, en cuyo caso deberemos movernos y cambiar de posición constantemente, o realizar pequeños ejercicios girando los tobillos lentamente o elevando las piernas durante varios minutos.

También será necesario desterrar categóricamente el tabaco y el alcohol, con lo que nos privaremos además de otras enfermedades igual de perjudiciales. Una exposición prolongada ante la luz solar o el uso de ropa demasiado ajustada, son otros de los factores que atentan contra la salud de nuestras piernas.

De igual manera, vela siempre por tu peso corporal y practica una alimentación sana. Renuncia a los anticonceptivos orales (por su fuerte contenido hormonal) y no practiques deportes como el baloncesto o el tenis, que exigen del impacto constante de nuestras piernas contra el suelo.

Remedios naturales contra las varices

La naturaleza, tan sabia, también puede contribuir a aliviar nuestros síntomas si empleamos antinflamatorios naturales y eficaces como el jengibre. Esta planta también es conocida como un potente antiséptico y astringente. Para su preparación, basta colocar una raíz de jengibre en una taza de agua hirviendo, dejar reposar y beber al menos una vez al día.

Por otra parte, el aloe vera, presente en la pulpa de la sábila, responderá con igual eficacia a nuestros propósitos, y de manera similar el perejil, la uva roja o el Castaño de indias. Si además combinas estos productos con tintura de vid roja o aceite de ciprés, verás redoblados tus resultados en poco tiempo. Te sirven además el aceite de romero o de menta.

Ejercicios caseros

Además de la natación, el footing o el baile para relajar y tonificar las piernas, también puedes recurrir a la práctica de estos ejercicios que te mostramos a continuación y que muy poco tiempo demandarán, además de que no necesitas acudir a un gimnasio para llevarlos a cabo:

  1. Tendido sobre el suelo, eleva las piernas para ejecutar el movimiento de pedaleo con gestos enérgicos y un total de 15 a 20 veces.
  2. Sobre la misma posición, cruzamos las piernas hacia los lados y descruzamos nuevamente imitando el movimiento de una tijera (15 a 20 veces).
  3. Seguidamente rota las piernas ejecutando círculos pequeños y a favor de las manecillas del reloj. Al concluir la décima repetición invierte el sentido de giro y repite otras diez veces.
  4. Manteniendo las piernas ligeramente elevadas, flexionamos el tobillo hacia delante y hacia atrás durante 20 repeticiones.
  5. Para terminar, relájate caminando por la habitación. En un primer momento deberás caminar sobre tus talones, luego sobre la punta de los pies, un total de dos minutos.
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