Varicocele, varices en los testículos

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Foto de varicocele, varices en los testículos

En el lejano siglo XIX, el varicocele comenzaba a definirse como una patología asociada a la infertilidad masculina y el dolor durante la actividad sexual. Hoy en día, se trata de una enfermedad que afecta entre un 15 y 20 por ciento de la población masculina, aunque los avances de la medicina permiten contar con un tratamiento efectivo para erradicarla. Veamos algunos aspectos básicos sobre este tema tan interesante.

Varicocele: definición

En el hombre, los testículos se encuentran formados por una red de vasos sanguíneos, cuyo nacimiento desde el abdomen y posterior incorporación al canal inguinal terminan en lo que se conoce como el cordón espermático. Dentro de este cordón, se denomina plexo pampiniforme al grupo de venas encargadas de garantizar el retorno sanguíneo dentro de los testículos.

Estas venas poseen un sistema de válvulas reguladoras que facilitan la circulación de la sangre en sentido contrario a la fuerza de gravedad. Evidentemente, cuando estas válvulas fallan, la sangre pierde intensidad y comienza a acumularse en los testículos. Lo anterior se conoce como varicocele, y en otras palabras podría definirse como una masa blanda e indolora que se sitúa en la parte superior del escroto.

Generalmente, el varicocele toma lugar en el testículo izquierdo, pues la vena espermática se encuentra conectada a la vena renal izquierda que a su vez converge en la vena cava. En el caso del testículo derecho, este desemboca directamente en la vena cava, por lo que la circulación sanguínea se produce con mayor facilidad. No obstante existe un tipo de varicocele para el testículo derecho denominada varicocele secundario.

Infertilidad por varicocele

Como mencionábamos anteriormente, el cordón espermático se encarga de la irrigación sanguínea en los testículos, pero a ello debemos sumarle que a través de él son transportados también los espermatozoides hacia el pene. Ante un padecimiento de varicocele, la sangre acumulada en el escroto trae como resultado una variación en la temperatura de los testículos, lo que a su vez altera la producción adecuada de espermatozoides dentro de ellos.

La razón anterior ubica a la enfermedad de varicocele como la más frecuente dentro de las causas que originan la infertilidad masculina, pues en ella se refleja un empobrecimiento de la calidad espermática y una disminución en la producción de espermatozoides.

Además de la temperatura, el varicocele acarrea una presencia de toxinas y la desoxigenación en los testículos (recordemos que la sangre regresa al corazón por las venas cargada de desechos y dióxido de carbono), lo que influye negativamente en la capacidad reproductora del hombre.

Principales causas de varicocele

Los especialistas definen esta enfermedad de tipo multifactorial, pues su aparición está condicionada a causas diversas, como por ejemplo: una mayor presión sanguínea en el testículo izquierdo (la vena gonadal a la que se encuentra conectada describe un ángulo de noventa grados que aumenta la presión del sistema venoso), o una mayor presencia de proteínas Bcl-2.

A su vez, el hombre experimenta durante el período de pubertad, un incremento de la circulación sanguínea a través de sus testículos, lo que sumado a padecimientos de estreñimiento abundante, várices en las extremidades inferiores, sedentarismo y tabaquismo, aceleran en gran medida la aparición de varicocele en el organismo.

Síntomas asociados

Generalmente, se trata de una patología asintomática, por lo que muchas veces se detecta ante exámenes rutinarios o cuando el paciente acude al doctor por otras causas ajenas. En los niños o adolescentes, no suele diagnosticarse hasta que reciben un examen exhaustivo, como por ejemplo antes de ingresar al servicio militar. No obstante, existen algunos indicios que revelan la presencia de varicocele en nuestro organismo.

El primero de ellos, consiste cuando advertimos una leve sensación de dolor en el testículo, principalmente ante prolongadas jornadas de pie. En los días de intenso calor, la situación suele acrecentarse, y más aún en el transcurso o al concluir la actividad sexual. Físicamente, lo podemos notar ante un cambio de tamaño en el escroto (bolsa que sostiene los testículos) o al palpar una formación venosa irregular.

Tratamiento del varicocele

Una vez que acudamos al doctor, solicitará realizar una ecografía del área para conocer con más detalles el nivel de avance que posee la enfermedad. En cada caso, podrá recomendar el uso de pantalones especiales o soportes escrotales, accesorios estos que alivian el padecimiento y en algunas ocasiones evitan la intervención quirúrgica del paciente.

En caso de encontrarse en estado avanzado, lo más recomendable es someterse a una operación, simple y de tipo ambulatoria, conocida como varicocelectomía. Este procedimiento será llevado a cabo por el urólogo a través de una pequeña incisión abdominal, desde la cual ligará la vena afectada, redirigiendo el flujo sanguíneo hacia el resto del sistema venoso.

Alternativamente, existe otro procedimiento denominado Embolización del varicocele, mucho menos invasivo y de mayor cicatrización. La técnica se basa en insertar un catéter o sonda hacia el interior de la vena, lo que junto a la guía de rayos X, permite localizar la vena enferma y bloquearla para desviar el fluido sanguíneo.

Ambos procedimientos garantizan una pronta recuperación, permitiendo además mejorar la producción seminal e incrementar las posibilidades de fertilización. La rehabilitación total puede tardar de cuatro meses a un año

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